Una investigación liderada por la Dra. Teresa Casanovas ayudará a evaluar la calidad de vida de los pacientes con hepatopatías y trasplantados hepáticos

Investigadores del Hospital Universitario de Bellvitge y el IDIBELL están llevando a cabo el estudio Validación prospectiva de la versión corta del test específico de Calidad de Vida SF-LDQOL (Short Form – Liver Disease Quality of Life) para hepatopatías y trasplante hepático, uno de los trabajos de investigación que han sido subvencionados este último año por el Fondo de Investigación Sanitaria (FIS) del Instituto de Salud Carlos III.

Encabezan el proyecto la Dra. Teresa Casanovas, directora del Programa Asistencial de Hepatitis Crónicas del HUB, como investigadora principal, y la Dra. Alejandra Chanda, psicóloga, junto con la Dra. M. Carmen Peña, hepatóloga; Sra. Inés de la Iglesia, supervisora ​​de enfermería, y el Dr. Michael Herdman, consultor especialista en calidad de vida.

El Hospital Universitario de Bellvitge trabaja en la calidad de vida del enfermo trasplantado hepático desde el año 1987. Dentro de esta línea asistencial y de investigación, ha desarrollado numerosos estudios, entre los que la adaptación cultural y validación de la versión larga de este mismo cuestionario, realizada con el apoyo de la Marató de TV3.

El test SF-LDQOL es un test multidimensional, específico para pacientes con hepatopatía, que recoge parámetros relacionados no sólo con los síntomas y efectos de la enfermedad, sino también con aspectos psicológicos y sociales de la calidad de vida del enfermo. Este trabajo analizará los datos recogidos por el cuestionario, en un intervalo de 6 meses, en un grupo de 230 pacientes, realizando una correlación con datos clínicos, para valorar su utilidad clínica y fiabilidad.

La calidad de vida y los aspectos psicosociales han sido evaluados inicialmente en el ámbito de la oncología. Sin embargo, tienen cada día más importancia también en otros ámbitos de la medicina, como el de los enfermos con hepatopatías crónicas y trasplantes.

En un enfermo que ha recibido un trasplante de hígado, el proceso de curación no finaliza con el implante del órgano, sino que, una vez dado de alta, el paciente sigue teniendo una serie de necesidades y de preocupaciones para adaptarse a la nueva situación que pueden ir desde los efectos de la medicación hasta cuestiones relativas a su aspecto externo, y que le pueden afectar en la memoria, la concentración, el sueño, la angustia, la sensación de soledad, el estigma social o la sexualidad, entre otros aspectos. En el caso de las mujeres, el rol social tradicional las puede impulsar a asumir cargas excesivas de responsabilidad que les pueden causar frustración y una peor calidad de vida.

Estas circunstancias hacen que cada día sea más imprescindible una atención integral del enfermo y su entorno familiar, a cargo de un equipo multidisciplinario, que incluya el abordaje de los aspectos psicológicos y sociales.

Abril 2012

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