• En la actualidad, sería beneficioso para alrededor del 65% de pacientes con VIH.
  • El Hospital Universitario de Bellvitge ha participado en un estudio internacional que ha evaluado un nuevo fármaco con menos efectos negativos a largo plazo que uno de los fármacos más utilizados hasta ahora en el tratamiento contra el VIH.
  • El nuevo fármaco, en una combinación de antirretrovirales, mantiene el 90% de eficacia pero con la ventaja de que no tiene efectos negativos en el riñón y los huesos, como sucedía hasta ahora.
  • Los enfermos con hepatitis B también se podrían beneficiar de estas ventajas, ya que el fármaco al que sustituirá también se utiliza en este tratamiento.

El tenofovir disoproxil fumarate, uno de los fármacos más utilizados en el tratamiento contra el VIH, puede causar a largo plazo efectos tóxicos en el riñón y los huesos en una pequeña proporción de enfermos, pero que se incrementa con el aumento de la edad y de comorbilidades de estos pacientes. Ahora, un estudio publicado en la revista The Lancet ha comprobado como un nuevo fármaco tiene la misma eficacia en el tratamiento pero con una gran ventaja: no repercute negativamente en los tejidos de los pacientes.

El nuevo fármaco, llamado tenofovir alafenamide, no genera toxicidad a largo plazo en los tejidos de los pacientes con VIH, ya que no se metaboliza en la sangre, sino que lo hace directamente en las células linfoides. De esta manera, se evita la posibilidad de que el riñón y los huesos de los enfermos queden dañados y, al mismo tiempo, se mantiene la alta eficacia del fármaco utilizado hasta ahora que, en un comprimido único en combinación con otros fármacos, es del 90%. “Este nuevo fármaco permite la misma eficacia conseguida hasta ahora con una mejor tolerabilidad a largo plazo. Este es un gran avance para una enfermedad crónica como es el VIH, que necesita un tratamiento para toda la vida”, explica el Dr. Daniel Podzamczer, jefe de la Unidad de VIH del Hospital Universitario de Bellvitge, único hospital español firmante del estudio internacional.

En la actualidad, el tenofovir disoproxil fumarate se utiliza aproximadamente en el 65% de los tratamientos para el VIH en diferentes combinaciones. Este es un fármaco que se metaboliza directamente en la sangre y puede originar toxicidad tubular, lo que a largo plazo puede ser la causa del desarrollo de alguna enfermedad en el riñón, como la insuficiencia renal, u otras alteraciones óseas, como la osteoporosis o el aumento de las probabilidades de sufrir fracturas. “Es poco frecuente que los enfermos lleguen al extremo de sufrir estas enfermedades, ya que se hacen controles rutinarios para que eso no ocurra. La gran ventaja del nuevo fármaco es que con la misma eficacia se consigue una mejor tolerabilidad y, además, que se puedan reducir los controles de sangre y de orina”, indica el Dr. Podzamczer.

El estudio ha comparado el tratamiento con ambos fármacos, en combinación con otros tres (emtricitabina, elvitegravir y cobicistat) en 1.733 pacientes de 16 países diferentes. “Los resultados han mostrado que los efectos negativos sobre el riñón y los huesos son significativamente más bajos en los pacientes tratados con tenofovir alafenamide, dotándolo así de mayor seguridad para el enfermo”, asegura el Dr. Podzamczer. Después de las 48 semanas de seguimiento, los dos fármacos tuvieron un 90% de eficacia virológica.

Los resultados no sólo son beneficiosos para personas con VIH, sino que podrían favorecer a enfermos con hepatitis B, ya que el tenofovir disoproxil fumarate también es uno de los fármacos utilizados en el tratamiento de esta enfermedad.

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