El Dr. Marc Vives en el centro médico de Mulajji (Uganda)

Cada año son más los profesionales del hospital que participan en proyectos de cooperación internacional de salud en todo el mundo. En muchos casos, comunican de forma previa su proyecto, lo que permite al HUB ofrecerles colaboración en forma de medicamentos y material que les puede ser útil en su destino.

Consulta de atención primaria en Mulajji (Uganda)

El Dr. Marc Vives, del Servicio de Anestesiología y Reanimación del HUB, vivió su primera experiencia como cooperante el pasado mes de agosto. Durante 11 días prestó atención primaria a los habitantes de Mulajji, una localidad de Uganda de unos 2.000 habitantes, situada a dos horas de la capital del país, Kampala. Junto con otros dos médicos, un odontólogo y dos estudiantes de medicina españoles y otros cuatro ugandeses (que también hacían tareas de traducción) atendieron más de un millar de personas en el centro médico de Mulajji.

“Atendíamos unos 30 casos de malaria al día, además de infecciones respiratorias, de piel, de oído, ojo, por hongos, bacterianas, parásitos … además de alguna pequeña intervención”, recuerda el Dr. Marc Vives. Los antibióticos, antiinflamatorios, fungicidas y otros medicamentos básicos que llevaban, donados algunos por el hospital y adquiridos otros mediante una campaña de recogida de fondos iniciada por el Dr. Vives, permitieron atender a los pacientes que llegaban a diario al centro médico (habitualmente atendido por un médico un día de cada quince). La presencia del equipo médico también ejerció un efecto llamada que llegó más allá de los límites del pueblo.

Todos ellos formaron parte de la expedición de 30 personas de un proyecto impulsado por la ONG ADESCI. En el grupo, además de médicos figuraban profesionales de múltiples disciplinas que trabajaron en la construcción de tres nuevas aulas en el escuela del pueblo. ADESCI lleva diez años organizando campañas y proyectos solidarios en países africanos como Costa de Marfil, Congo y Uganda.

El Dr. Vives reconoce que le impactó la cotidianidad de la gente del pueblo, “viviendo en casas de barro, sin luz ni agua, que tenían que ir a buscar a cinco kilómetros, y haciendo una única comida al día, gracias a pequeños cultivos y algunos animales domésticos “. Alegría, agradecimiento y generosidad son los principales adjetivos que el facultativo utiliza para definir la gente de Mulajji, resumidos en la bienvenida que les ofrecieron “con 400 niños frente a la puerta de la escuela y una fiesta de más de dos horas con bailes y canciones.

La música, la proyección de películas en la escuela, clases de dibujo, los juegos, y los deportes, sobre todo fútbol, ​​siempre con los niños, ocupaban buena parte del tiempo del Dr. Vives y sus compañeros por las tardes, una vez cerrado el consultorio. “A los niños les gustaba mucho la música y una de las cosas que hacíamos a menudo era ir a buscarlos con las guitarras para cantar juntos”, recuerda.

Todo el grupo estuvo alojado en un edificio de la iglesia católica (el cristianismo está fuertemente arraigado en el país). Además, el proyecto contó con el apoyo de cinco monjas locales, una de ellas en el centro médico. El Dr. Vives recuerda un emocionado discurso de despedida, en el que esta monja les agradeció las horas dedicadas a atender y cuidar de su gente y haberlo hecho siempre con una sonrisa.

El Dr. Marc Vives afirma haber llegado sin expectativas o ideas preconcebidas de lo que podría encontrar en Mulajji, pero en cualquier caso la experiencia ha sido satisfactoria y de hecho ya se ha comprometido con ADESCI para repetir la estancia de cooperación el próximo año próximo.

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