Los tratamientos personalizados se consolidan en cáncer de mama

Hoy en día, aproximadamente la mitad de mujeres diagnosticadas de cáncer de mama deben recibir quimioterapia para tratar el tumor. Este porcentaje se puede reducir sensiblemente en un futuro con las herramientas de análisis genéticos que permiten distinguir los tumores menos agresivos y, por tanto, las pacientes que se pueden ahorrar el tratamiento. Esta es una de las novedades que se explicaron en la jornada “Disminuyendo los efectos secundarios de los tratamientos”, que organizó el pasado 17 de octubre la Unidad Funcional de Cáncer de Mama del Hospital Universitario de Bellvitge y del Instituto Catalán de Oncología. Esta es la Unidad más antigua del Estado y la que tiene un mayor volumen de pacientes de Cataluña.
 
El acto sirvió para conmemorar el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, que se celebró el 19 de octubre. Durante la jornada, que reunió pacientes y familiares en el ICO L’Hospitalet, se revisaron los efectos secundarios de los tratamientos de quimioterapia y radioterapia, las herramientas de que disponen los pacientes para minimizarlos, y las nuevas técnicas que favorecen la personalización de las terapias.
 
La decisión de que una paciente se someta o no a quimioterapia se toma en función de variables clínicas, tales como el tamaño del tumor o la presencia de células tumorales en los ganglios axilares. Diferentes estudios indican sin embargo, que en muchos casos la quimioterapia no aporta un beneficio añadido y bastaría con cirugía, hormonoterapia y radioterapia. De cada 100 pacientes con tumores de 2 centímetros o más pequeños, receptores hormonales positivos y ganglios axilares limpios, 85 se podrían ahorrar. Del resto, 7 u 8 igualmente no superarán la enfermedad, y las otras 7 u 8 sí se salvan gracias a este tratamiento.
 
Las plataformas de genes son herramientas que analizan diferentes genes implicados en la progresión de la enfermedad y ayudan a identificar si un tumor es de alto riesgo y si responderá o no a la quimioterapia. Esta herramienta se utiliza en mujeres con tumores de entre 1 y 3 centímetros, que no tengan afectados los ganglios axilares y que respondan a tratamientos hormonales (es decir, que se pueden tratar con antiestrógenos). Un estudio elaborado por la Unidad Funcional indica que el 44% de estas pacientes se han podido ahorrar la quimioterapia con la reducción de efectos secundarios, bajas laborales, desplazamientos y coste del tratamiento con citostáticos que ello supone.
 
Los buenos resultados hacen que se estudie ampliar los análisis genéticos también a pacientes que sí tengan los ganglios afectados, ya que en algunos casos también se podrían ahorrar el tratamiento de quimioterapia.

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