• La enfermedad suele aparecer en jóvenes laboralmente activos lo que conlleva un alto coste social superior al de los tratamientos farmacológicos.
  • La investigación se centra en biomarcadores no invasivos que puedan predecir los brotes e informar sobre la respuesta al tratamiento sin necesidad de colonoscopia.
  • El Hospital Universitario de Bellvitge ha incorporado sistemas de medida de los niveles de fármaco en sangre y de anticuerpos antifármacos para optimizar los tratamientos en cada paciente.

 

Barcelona, ​​13 de mayo de 2013 – Las enfermedades inflamatorias intestinales constituyen un grave problema en los países desarrollados, con una incidencia anual de 15-20 casos y una prevalencia de 200-300 casos por cada 100.000 habitantes. En los últimos años, se ha advertido un fuerte aumento de enfermos de Crohn en el sur de Europa. Las tasas de incidencia y prevalencia en España han aumentado considerablemente y ya son similares a las del norte de Europa –países tradicionalmente más afectados por esta patología.

El Crohn destaca por ser una enfermedad imprevisible, alternando durante todo su curso períodos de remisión con brotes que en un 80% de los pacientes evolucionan en complicaciones que hacen necesario el tratamiento quirúrgico. Además, hay que tener muy en cuenta que esta es una enfermedad que suele aparecer en un segmento de población joven laboralmente activa, causando la discapacidad de su ejercicio. Esto conlleva importantes costes indirectos sociales que superan a los de los tratamientos farmacológicos, lo que hace más necesario ofrecer una asistencia de máxima calidad.

La Unidad Funcional de Enfermedad Inflamatoria Intestinal tiene como objetivo dar una asistencia flexible y adaptada al curso oscilante de la enfermedad a través de consultas monográficas a cargo de facultativos altamente especializados. Además, cuenta con innovadores dispositivos, como son la consulta telefónica y el correo electrónico, que hacen posible la respuesta rápida y adecuada ante la imprevisible aparición de un brote, evitando así el uso inadecuado que estos pacientes hacen de Urgencias. “El enfermo y sus necesidades se han convertido en el centro de nuestra actividad, utilizando las nuevas tecnologías y los recursos más adecuados en cada caso. En el Hospital Universitario de Bellvitge apostamos por un abordaje multidisciplinar entre los diferentes especialistas implicados en la enfermedad para mejorar notablemente la calidad de vida de los pacientes”, indica el Dr. Jordi Guardiola, Jefe de Sección del Servicio del Aparato Digestivo del Hospital Universitario de Bellvitge. Así lo muestran los datos, se ha registrado un 30% menos de mortalidad en pacientes enfermos de Crohn que se dirigen a estas unidades.

La puesta en marcha de una consulta telefónica atendida por una enfermera especializada y, si es necesario, por un médico, permite resolver los casos menos graves de enfermos de Crohn o planificar una inmediata asistencia presencial, si es necesario. “Este dispositivo, facilitado también por medio de correo electrónico, nos permite reducir las visitas innecesarias al hospital, evitar los servicios de urgencias y aumentar la satisfacción de los pacientes, ofreciéndoles la mejor atención personalizada en periodos de remisión”, explica el Dr. Guardiola. Un dispositivo muy útil para realizar el seguimiento de los posibles efectos secundarios de la medicación, así como también para dar la evaluación de los controles analíticos trimestrales al 60% de pacientes que están en tratamiento inmunosupresor, y todo sin tener que desplazarse al hospital.

Una de las líneas actuales de investigación que se está realizando en el Hospital Universitario de Bellvitge se focaliza en el desarrollo y mejora de biomarcadores no invasivos, los cuales informan de manera más estricta sobre la situación de inflamación y las lesiones intestinales sin necesidad de realizar pruebas tan invasivas como la colonoscopia. “Nos hemos dado cuenta de que los síntomas que sufre el paciente no reflejan la actividad de la inflamación en el intestino. Así pues, si queremos controlar la enfermedad y curar las lesiones, tenemos que hacer un análisis exhaustivo del intestino”, explica el Dr. Guardiola. Además, el hospital está trabajando para que estos biomarcadores puedan predecir los brotes y los cambios que se producirán con cada tratamiento administrado.

Asimismo, otro aspecto que ha revolucionado el tratamiento de esta enfermedad es el uso de fármacos biológicos. Este tipo de medicamentos aumentan la posibilidad de cura de las lesiones intestinales y disminuyen la necesidad de hospitalización y cirugía. Sin embargo, no todos los pacientes experimentan una buena respuesta y la dosis varía según cada caso. Por ello, en el hospital ya se está llevando a la práctica un innovador método que consiste en un sistema que mide los niveles de fármacos en sangre, así como de anticuerpos antifármacos, con el objetivo de optimizar la eficiencia de cada tratamiento.

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