La detección de problemas con el consumo abusivo de alcohol durante el ingreso es fundamental para cambiar la conducta y mejorar el pronóstico

Actualmente, según la Encuesta de Salud de Cataluña, el 4,7% de la población de más de 14 años realiza un consumo de riesgo de alcohol. Asimismo, la prevalencia registrada es más alta en los hombres y en las edades más jóvenes. Además, un 63,4% de la población bebe con moderación. “Aunque el consumo de alcohol forma parte de nuestra cultura, hay que tener en cuenta que tiene un potencial muy alto de afectación de la salud. Nuestra Unidad de Desintoxicación atiende a pacientes con graves dependencias que, a pesar de ser jóvenes, sufren afectaciones orgánicas e índices de morbilidad extremadamente elevados”, explica el Dr. Ferran Bolao, responsable de la Unidad de Desintoxicación del Hospital Universitario de Bellvitge.

Una actuación relevante contra el alcoholismo a nivel hospitalario, en la que el Hospital de Bellvitge ha sido pionero en España con el apoyo de subdirector general de Drogodependecias de la Agencia de Salud Pública de Cataluña, Dr. Joan Colom, es la detección de enfermedades y problemas relacionados con el alcohol entre enfermos ingresados ​​por otros motivos. Con este fin, un equipo formado por la Dra. Beatriz Rosón, del Servicio de Medicina Interna, la Dra. Rosa Hernández, del Servicio de Psiquiatría y la enfermera Ana Martínez mantiene un contacto permanente con los servicios que atienden a más pacientes con problemas de alcohol asociados (Medicina Interna, Psiquiatría, Aparato Digestivo, Otorrinolaringología, Cirugía Torácica y Unidad de Páncreas de Cirugía General y Digestiva) y realizan interconsultas hospitalarias a todos los servicios que lo soliciten. El año pasado, este equipo visitó a 1.400 enfermos, y en 571 casos se llegó a un diagnóstico de patrones de consumo de alcohol en diferentes grados.

“Nuestra actividad consiste en realizar un diagnóstico del proceso del consumo de alcohol y de su asociación o relación con la enfermedad, y en hacer una intervención de tipo motivacional, para conseguir que el paciente se dé cuenta de que, si cambia su conducta, mejorará su pronóstico”, explica la Dra. Rosón.

Dada la gravedad de las consecuencias del consumo de alcohol, aproximadamente un 3% de todos los casos precisan de un ingreso hospitalario. “El tratamiento consta de una primera fase, la desintoxicación, consistente en el manejo del síndrome de abstinencia, donde el paciente está ingresado, y donde también se le hace un cribado de otras posibles patologías asociadas”, explica el Dr. Bolao. “La segunda fase se denomina deshabituación, en la que además de la ayuda farmacológica tienen un papel muy importante la psicoterapia y el seguimiento médico. Ello se realiza mayoritariamente en el marco de servicios comunitarios, tales como los Centros de Atención y Seguimiento (CAS) y los médicos de atención primaria”, añade.

La Unidad de Desintoxicación (UDD) del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario de Bellvitge (HUB) se puso en marcha en 1988, y al principio estaba centrada exclusivamente en el tratamiento de las adicciones a sustancias opiáceas. A partir del año 2000 incorporó el tratamiento de la dependencia severa al alcohol, y, desde hace unos años, el alcoholismo centra más del 80% de los 120 ingresos hospitalarios que se realizan anualmente en esta unidad. Según un estudio realizado en el Hospital de Bellvitge, conjuntamente con otros hospitales catalanes, sobre la comorbilidad y el riesgo de muerte en pacientes ingresados ​​por detoxificación alcohólica, se ha detectado que la tasa de mortalidad estandarizada en estos pacientes es 20 veces más alta (3,28%) que la tasa de mortalidad ajustada por edad de la población general (0,16% anual). Asimismo, este tipo de pacientes, con una media de edad de 43,5 años, presentan afectaciones hepáticas en un 99% de los casos, del sistema respiratorio en un 86% y en un 58% del sistema cardiovascular.

Otras actividades de este equipo son una consulta de evaluación de problemas relacionados con el alcohol en todos los enfermos que entran en lista de espera para un trasplante hepático (para acceder al cual son imprescindibles al menos 6 meses de abstinencia), una consulta de diagnóstico precoz de enfermedades orgánicas relacionadas con el consumo de alcohol, y la desintoxicación y profilaxis de síndrome de abstinencia en pacientes que precisan ingreso por otros motivos.

“Está demostrado que, cuando se aplica un programa de detección de problemas de alcohol en pacientes ingresados, aumentan las personas que llegan a los Centros de Atención y Seguimiento (CAS) desde los hospitales para seguir tratamientos de deshabituación. Pensamos que estamos previniendo muchos problemas de síndrome de abstinencia intrahospitalaria, así como muchos problemas de futuro, ya que si estas personas mantuvieran su conducta al recibir el alta, tendrían más problemas médicos, personales, sociales y laborales”, afirma la Dra. Rosón.

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