• El adecuado control de la insuficiencia renal permite prevenir las complicaciones asociadas.
  • La Unidad de Hipertensión Arterial del Hospital Universitario de Bellvitge colabora con la atención primaria del área para optimizar el tratamiento de los casos de insuficiencia renal más complicados.
  • La creación de una consulta telemática de nefrología permite a los médicos de atención primaria derivar a los pacientes que necesitan un seguimiento más exhaustivo.
  • La hipertensión arterial es una de las causas principales de ingreso a tratamientos sustitutivos como la diálisis peritoneal o la hemodiálisis.

La insuficiencia renal se produce cuando los riñones no son capaces de filtrar adecuadamente las impurezas de la sangre. La mayoría de enfermedades renales producen también hipertensión arterial, lo que supone un factor importante de alteración de la función y morfología de los riñones y una aceleración de su deterioro.

El abordaje de la insuficiencia renal en red y conjuntamente entre hospitales y centros de atención primaria permite diagnosticar precozmente esta enfermedad, lo que supone una mejora en el pronóstico de vida del paciente. “La creación de una consulta telemática ha permitido mejorar la colaboración con los centros de atención primaria, permitiendo reducir la llamada inercia clínica. Es decir, se ha conseguido que todos los médicos prescriban un tratamiento individualizado en los pacientes hipertensos no controlados”, explica el Dr. Edoardo Melilli, nefrólogo, especialista en hipertensión arterial, del Hospital Universitario de Bellvitge.

Asimismo, la colaboración con los centros de atención primaria resulta estratégicamente clave para que los pacientes con insuficiencia renal sean derivados e incluidos en el Programa de Atención Renal (PAR), ya que estos requieren un seguimiento más exhaustivo y tratamientos más innovadores. “El PAR es un programa de atención individualizada y continuada al paciente con insuficiencia renal progresiva. Este programa, del Servicio de Nefrología del hospital, permite aumentar el control de la enfermedad renal y sus complicaciones asociadas, mejorando la calidad de vida de nuestros pacientes”, afirma el Dr. Melilli.

Asimismo, cabe destacar que la hipertensión arterial es un reconocido factor de riesgo cardiovascular y cerebrovascular y también una de las principales causas de daño de la función renal. Más del 90% de personas diagnosticadas de insuficiencia renal tienen al mismo tiempo una hipertensión que es fundamental que sea adecuadamente controlada y tratada. “La hipertensión arterial es el factor de riesgo más importante de progresión de la insuficiencia renal, y su correcto control y tratamiento son fundamentales para retrasar la evolución de la enfermedad”, explica el Dr. Melilli. “Junto con la diabetes, la hipertensión es una de las causas principales que pueden derivar en insuficiencia renal crónica y necesidad de diálisis, ya sea peritoneal o hemodiálisis”, añade. Entre las técnicas del tratamiento de la insuficiencia renal, el Hospital Universitario de Bellvitge también aplica, en casos muy específicos, una técnica endovascular, llamada denervación renal, que mediante radiofrecuencia, anula el nervio simpático renal y puede provocar una disminución de la presión arterial.

Según un reciente estudio estadístico liderado por la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña y el Instituto Catalán de la Salud, un 39% de mujeres y un 41% de hombres de entre 35 y 74 años de edad tienen hipertensión. Esto convierte la hipertensión en el factor de riesgo cardiovascular más prevalente en Cataluña.

Para reducir el número de pacientes no controlados, es fundamental la presencia de unidades hospitalarias especializadas. En la Unidad de Hipertensión Arterial del Hospital Universitario de Bellvitge el control de la presión arterial se consigue en casi el 90% de los pacientes derivados desde atención primaria. Con una experiencia de casi 30 años, el Hospital Universitario de Bellvitge es centro de referencia en el tratamiento de esta enfermedad, ofreciendo las tecnologías más avanzadas, como son el monitoreo ambulatorio de la presión arterial y el estudio de la velocidad de la onda del pulso, que ayudan a detectar los casos no controlados y permiten así optimizar el tratamiento de la hipertensión arterial con el uso de combinaciones más eficaces de fármacos.

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