• Alrededor del 4% de la población española mayor de 40 años padece la enfermedad.
  • El Hospital Universitario de Bellvitge trata de forma ambulatoria a partir de un fármaco inyectable en pacientes enfermos de fibromatosis palmar (enfermedad de Dupuytren) para evitar el paso por quirófano y disminuir el tiempo de cura.
  • La terapia biológica inyectable es mínimamente invasiva y no son necesarios cuidados posteriores ni rehabilitación de dos a tres meses como con la cirugía clásica.
  • El doctor especialista debe tener una formación específica en la enfermedad y el fármaco para conocer con exactitud dónde aplicar las inyecciones y cómo practicar la maniobra de estiramiento.

La enfermedad de Dupuytren o fibromatosis palmar se caracteriza por la aparición de nódulos fibrosos en las palmas de las manos que pueden derivar en la formación de cuerdas. La extensión progresiva de estas cuerdas hasta los dedos puede llegar a provocar la contractura progresiva de los dedos y causar dificultades a la hora de realizar actividades básicas de la vida diaria. Se calcula que el 4% de la población española mayor de 40 años padece esta enfermedad, que es más habitual en hombres que en mujeres.

Mediante un fármaco inyectable que se administra de manera ambulatoria se consigue curar a los pacientes con enfermedad de Dupuytren en 24 horas. “A partir de inyecciones de la enzima colagenasa Clostridium histolyticum, el cual produce lisis y ruptura de las cuerdas de retracción, conseguimos tratar la enfermedad con mínima invasión y en un período de 24 horas desde el momento de la inyección”, explica la Dra. Silvia López Marne, facultativa especialista del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Esta enzima se inyecta en la cuerda o las cuerdas afectadas y al día siguiente el especialista manipula la articulación tratada para romper la cuerda y conseguir el estiramiento de la articulación afectada.

El tratamiento, que consiste en una terapia biológica inyectable, es mínimamente invasivo, ya que no produce herida quirúrgica, y evita la necesidad de cuidados posteriores y rehabilitación, como sucede con la cirugía abierta. “Con este tratamiento ahorramos a los pacientes tener que pasar por un periodo postoperatorio y de rehabilitación de dos a tres meses de duración. Además, la cirugía clásica es una intervención a veces compleja, ya que los tejidos que se han de extirpar se encuentran pegados a los tendones y los nervios y, en ocasiones, se deben añadir injertos de piel o coberturas cutáneas “, indica la Dra. López. Otra opción es la cirugía por vía percutánea, pero esta tiene unos índices altos de recidiva, alrededor del 50%. En cambio, la cirugía clásica y el tratamiento ambulatorio registran tasas de recidiva similares alrededor del 10% con las grandes ventajas para el paciente que conlleva este último.

La técnica necesita un doctor especialista que haya recibido formación especial en la enfermedad para conocer con exactitud dónde aplicar las inyecciones y cómo practicar la maniobra de estiramiento. “El fármaco debe ser inyectado en los puntos idóneos de la cuerda en una concentración de disolución concreta, con un máximo de tres pinchazos, para ser efectivo. Igual de importante es la maniobra de estiramiento, que debe ser controlada y específica en cada caso”, explica la Dra. López. Una vez realizado el procedimiento, los pacientes pueden volver a hacer vida normal.

A pesar de que no hay causas aparentes, los factores genéticos juegan un papel importante en la aparición de la enfermedad de Dupuytren y aquellas personas con descendencia del norte de Europa tienen más probabilidades de desarrollarla. Otros aspectos como el tabaco, el alcohol, la diabetes y problemas hepáticos son también factores de riesgo.

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