La sustitución protésica de la rodilla es un procedimiento muy habitual en los servicios de cirugía ortopédica y traumatología. Es la solución más efectiva para mejorar el dolor de la extremidad para los pacientes afectados de problemas degenerativos de la rodilla, cada vez más frecuentes en la población debido a la elevada esperanza de vida actual. En este sentido, la implantación de un programa estandarizado de cirugía de prótesis de rodilla de corta estancia con seguimiento domiciliario permite incrementar la actividad y reducir los costos sin aumentar las complicaciones postoperatorias y con más confort para el paciente, según pone de manifiesto experiencia de los hospitales de la Gerencia Territorial Metropolitana Sur del ICS (Hospital de Viladecans y Hospital Universitario de Bellvitge).

En 2009, el Hospital de Viladecans fue de los primeros de España en implantar un programa de estas características. “Esta técnica quirúrgica es una evolución de la guía clínica de artroplastia de rodilla implantada en nuestro centro desde el año 2001, en virtud de la cual ya se unificaron los criterios de atención al paciente desde todos los puntos de vista con muy buenos resultados y con una reducción de la estancia media”, explica el Dr. Joan Ramon Amillo, jefe de sección del Servicio de Traumatología del Hospital de Viladecans.

“Con este modelo no sólo no aumentan las complicaciones ni los reingresos, sino que gracias a la protocolización, se consigue un mejor manejo de aspectos tales como el dolor o el sangrado”, asegura el Dr. Amillo. En una encuesta de satisfacción, un 94,7% de los pacientes manifestaron sentirse satisfechos o muy satisfechos con la asistencia durante el ingreso, la rehabilitación y los cuidados, y un 90% se declararon satisfechos o muy satisfechos del seguimiento en el domicilio.

De acuerdo con el nuevo protocolo desarrollado en el año 2009 en el Hospital de Viladecans, el paciente ingresa en el mismo día de la intervención; en el segundo día, se le hace el cuidado de la herida quirúrgica, la retirada del drenaje y el inicio de la movilización y rehabilitación; y, en el tercer día, es trasladado a su domicilio, donde la Unidad de Hospitalización Domiciliaria del Hospital se hace cargo de la continuación del tratamiento hasta que es dado de alta en un plazo medio de tres a cuatro días más. En esta vía clínica, trabajan coordinadamente los equipos de Traumatología, Hospitalización, Rehabilitación, Enfermería, Anestesia y Farmacia del Hospital de Viladecans. Hasta ahora, se han implantado en este centro unas 240 prótesis siguiendo este procedimiento, que actualmente se aplica ya a entre 75% y el 80% de los 105 pacientes que son intervenidos cada año de cirugía de prótesis de rodilla.

Paralelamente, en mayo de 2012 el Hospital Universitario de Bellvitge inició un programa de características similares dirigido a los pacientes de prótesis de rodilla primaria que residen en l’Hospitalet y el Prat, que presentan estabilidad clínica y hemodinámica, y que cuentan con las condiciones sociofamiliares adecuadas para la hospitalización a domicilio.

“Este programa registra una estancia media de 3,2 días de hospitalización convencional, seguidos de una media de entre 5 y 6 días de hospitalización a domicilio, con visitas médicas regulares, al menos una visita diaria del equipo de enfermería, y sesiones de rehabilitación en el domicilio a cargo de un fisioterapeuta”, explica el Dr. Frederic Portabella, jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica Traumatología del Hospital Universitario de Bellvitge. “Si es necesario, esta rehabilitación continúa después del alta médica hasta que el paciente alcanza el balance funcional y muscular correcto y es capaz de caminar autónomamente”, añade.

Tras más dos años de experiencia, en el Hospital Universitario de Bellvitge se han implantado 179 prótesis primarias de rodilla siguiendo este protocolo, lo que representa prácticamente la mitad de todas las prótesis primarias que se implantan en el hospital. “Los resultados obtenidos están siendo muy positivos, tanto en lo que respecta a la evolución clínica de los pacientes como a su nivel de satisfacción por la asistencia recibida”, asegura el Dr. Portabella.

“Siempre que las características de la enfermedad lo permitan y que el paciente cuente con un buen apoyo familiar, el mejor lugar terapéutico es el domicilio”, afirma la Sra. M. Teresa Cantos, supervisora de Hospitalización a Domicilio del Hospital Universitario de Bellvitge. “La inclusión en este programa es siempre una opción voluntaria. Para la mayoría de pacientes es una ventaja, ya que de esta manera se benefician de un mejor entorno y pueden reintegrarse a su actividad habitual lo antes posible”, añade.

9 de septiembre de 2014

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