El mapeo cerebral y la monitorización neurofisiológica permiten un mayor grado de resección tumoral

El objetivo principal de la cirugía en el tratamiento de los tumores cerebrales es aumentar la supervivencia de los pacientes y mejorar su calidad de vida. Para ello es indispensable alcanzar la máxima resección posible del tumor, siempre preservando la función neurológica del paciente. Esto es especialmente difícil en aquellos tumores ubicados en áreas cerebrales elocuentes, es decir, aquellas áreas que contienen funciones neurológicas tan importantes como son el lenguaje, el movimiento, la memoria o la visión. Por todos estos motivos, en los últimos años la neurooncología se ha centrado en la implementación y consolidación del mapeo intraoperatorio y monitorización neurofisiológica, innovadoras técnicas que permiten aumentar notablemente la seguridad del paciente durante la cirugía.

La utilización de la técnica del mapeo cortico-subcortical del lenguaje y de las funciones cognitivas del movimiento, concretamente en el área motora suplementaria, es indispensable en el tratamiento quirúrgico de algunos tumores. En esta técnica es necesario que el paciente esté despierto durante la cirugía, ya que tendrá que realizar diferentes tareas. “Mientras el paciente va nombrando diferentes objetos que se le presentan en la pantalla de un ordenador o va realizando tareas motoras complejas, se va estimulando el área del cerebro alrededor del tumor con el objetivo de bloquear la producción del lenguaje y/o del movimiento. Esto nos permite estipular que esta área cerebral es funcionalmente importante y se debe preservar durante la resección del tumor”(foto1), explica el Dr. Andreu Gabarrós, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario de Bellvitge.

Por otra parte, la técnica de la monitorización neurofisiológica intraoperatoria consiste en aplicar estímulos en el córtex motor, mediante una tira numerada de electrodos. Estimulando esta zona durante la resección del tumor, se consigue tener información constante del estado de las neuronas. “La monitorización nos permite tener información constante y en tiempo real de las funciones de las neuronas y las fibras que controlan el movimiento del paciente mientras se está realizando la cirugía del tumor” (foto2), indica el Dr. Gabarrós. Con esta técnica, el Hospital Universitario de Bellvitge ha logrado reducir a menos del 5% la incidencia de déficits permanentes de movilidad de los enfermos operados.

El Hospital Universitario de Bellvitge ha sido pionero en España en la utilización de estas dos técnicas intraoperatorias en pacientes con tumores cerebrales. Ahora se ha constatado que su utilización conjunta incrementa aún más el potencial predictor. Además, la introducción de protocolos de investigación utilizando ambas técnicas intraoperatorias permite acceder a una gran cantidad de información, la cual aporta nuevos conocimientos específicos sobre determinadas funciones cerebrales.

“El mapeo cerebral en el paciente despierto nos ha permitido explicar la manera de identificar selectivamente el área motora suplementaria durante una intervención neuroquirúrgica o cómo detectar en el mismo momento el área que permite voluntariamente los cambios de una lengua a otra en pacientes bilingües”, comenta el Dr. Gabarrós. En este sentido, la monitorización intraoperatoria también ha permitido identificar de manera innovadora determinadas zonas del lenguaje en el paciente dormido.

Otro hecho de especial relevancia en el cuidado de los tumores cerebrales ha sido la puesta en marcha de unidades funcionales de neurooncología. El Hospital Universitario de Bellvitge y el Instituto Catalán de Oncología Hospitalet cuentan con una de las primeras unidades multidisciplinares en este ámbito, con la que se ha conseguido una de las tasas de complicaciones quirúrgicas de gliomas de alto grado más bajas de todo el Estado. “La concentración de recursos humanos y técnicos que nos proporciona la unidad ha hecho posible aumentar el volumen de actividad y el desarrollo de ensayos clínicos, lo que repercute directamente en el éxito del cuidado de los pacientes”, explica el Dr. Jordi Bruna, coordinador de la Unidad Funcional de Neurooncología del HUB y del ICO Hospitalet, centros con una actividad clínica de más de 2.400 visitas al año, entre diagnóstico de tumores primarios cerebrales y control y tratamiento de las complicaciones del sistema nervioso del cáncer y de su tratamiento.

El objetivo de la Unidad Funcional de Neurooncología es ofrecer los mejores y más innovadores avances en el tratamiento del cáncer, así como un tratamiento óptimo y personalizado, a partir de reunir en un mismo espacio físico y temporal a los diferentes especialistas que intervienen en el cuidado de la enfermedad. Además, esta coordinación entre neurocirujanos, neurólogos, oncólogos médicos y radioterapeuticos, neurorradiólogos, neuropatólogo, investigadores básicos y enfermeras, incentiva a los facultativos a seguir una formación constante y a la autoexigencia, al tiempo que facilita el desarrollo de la investigación.

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