• 9 de cada 10 pacientes con enfermedad coronaria son intervenidos sin cirugía.
  • La implantación percutánea de prótesis aórtica en pacientes de alto riesgo reduce la mortalidad y les permite volver al domicilio en pocos días.
  • Una de las innovaciones más destacadas son los stents bioabsorvibles, que desaparecen del cuerpo cuando la arteria afectada por estenosis se ha curado.
  • El Hospital Universitario de Bellvitge ha celebrado el ‘VI Curso Internacional sobre Prevención y Tratamiento de las Complicaciones en Cardiología Percutánea’ donde más de 400 cardiólogos intervencionistas europeos han analizado las innovaciones en este campo.

En la última década, la cardiología ha experimentado una evolución exponencial en el campo del intervencionismo sin necesidad de practicar cirugía. Cada vez se hacen más operaciones cardiológicas por vía percutánea con mínima invasión en sustitución del acceso quirúrgico a corazón abierto. Actualmente, 9 de cada 10 pacientes con enfermedad coronaria son intervenidos sin cirugía en el Hospital Universitario de Bellvitge.

El intervencionismo coronario percutáneo es el tipo de procedimiento terapéutico más frecuente en cardiología y permite tratar la angina de pecho y el infarto agudo de miocardio sin necesidad de cirugía. En este sentido, los días 3 y 4 de abril, el Hospital Universitario de Bellvitge ha celebrado el ‘VI Curso Internacional sobre Prevención y Tratamiento de las Complicaciones en Cardiología Percutánea’, donde se han reunido más de 400 cardiólogos intervencionistas europeos y de América Latina. Durante los dos días se han debatido las indicaciones, los aspectos técnicos y las ventajas e inconvenientes de este tipo de intervenciones, analizando casos prácticos de especial complejidad. Además, se ha hablado de las últimas innovaciones, que en esta edición se han centrado en los nuevos stents bioabsorvibles.

Desde hace poco más de un año, el hospital está implantando stents bioabsorvibles que desaparecen del cuerpo cuando la arteria afectada por estenosis se ha curado. Los nuevos stents, que como los clásicos pueden contener fármaco o no, desarrollan su máxima eficacia durante los cinco o seis primeros meses de su implantación y a partir de ese momento se van degradando, hasta que al cabo de dos años desaparecen totalmente. “Así, conseguimos que el paciente no tenga que llevar durante toda la vida una estructura externa al cuerpo, que es metálica y puede comportar un pequeño riesgo de coagulación porque está en continuo contacto con la sangre. Este hecho tiene especial importancia en aquellos pacientes más jóvenes”, afirma el Dr. Ángel Cequier, director clínico de Enfermedades del Corazón del Hospital Universitario de Bellvitge. Su implantación alcanza ya el 10% de enfermos, cifra que aumentará en los próximos años.

Este tratamiento consiste en introducir un catéter hasta la zona obstruida del vaso sanguíneo, dilatarla con un globo muy fino e implantar un stent (tubo de malla metálica) para curar la obstrucción e impedir que vuelva a aparecer. “Con este tratamiento mucho menos agresivo hemos conseguido bajar la tasa de complicaciones y que el paciente pueda abandonar el hospital al día siguiente”, indica el Dr. Cequier.

Esta misma técnica se está empezando a utilizar en enfermos que padecen estenosis aórtica, a los que se les ha de sustituir la válvula aórtica, y tienen un alto riesgo de sufrir complicaciones con la cirugía a corazón abierto. El estrechamiento de la válvula se resuelve con la implantación de una nueva válvula biológica por medio de un catéter, es decir, sin hacer uso de cirugía abierta, lo que hasta ahora sólo se hacía en aquel grupo de pacientes con contraindicaciones severas. “En el hospital estamos aplicando la sustitución valvular aórtica por vía percutánea en aproximadamente el 10% de pacientes con estenosis aórtica grave. Estudios recientes muestran que practicar esta técnica mucho menos invasiva en pacientes con un riesgo más bajo reduce la mortalidad y les permite volver al domicilio pasados ​​pocos días desde la intervención. Es muy posible que en cuatro o cinco años un 50% de los enfermos con estenosis aórtica severa se pueda beneficiar de esta técnica menos invasiva”, explica el Dr. Cequier.

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