Las personas con este trastorno son más a menudo mujeres con otras alteraciones psicopatológicas asociadas que presentan rasgos de personalidad impulsivos, persistentes y con elevada empatía y cooperación con los demás

Tres estudios publicados recientemente por la Unidad de Juego Patológico y Otras Adicciones Comportamentales del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Bellvitge (HUB) proporcionan nuevos conocimientos sobre el trastorno de compra compulsiva. Los estudios han sido coordinados por la Dra. Susana Jiménez, responsable de esta Unidad y miembro de la Red de Excelencia CIBERobn.

Entre otras aportaciones, estos trabajos definen por primera vez tres subtipos de compradores compulsivos, comparan el perfil del afectado por este trastorno del perfil del paciente con otras adicciones comportamentales (como el juego patológico o la adicción al sexo o a las nuevas tecnologías), y analizan la respuesta al tratamiento.

Estos resultados fueron presentados en la 3ª Conferencia Internacional de Adicciones Comportamentales que se celebró en Ginebra (Suiza), y han sido publicados en destacadas revistas científicas internacionales.

La compra compulsiva afecta a entre el 6 y el 7 por ciento de la población. Aun así, es un trastorno aún poco estudiado, y manuales de referencia tales como el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) de la Asociación Americana de Psiquiatría aún no lo clasifican como patología específica. Representa aproximadamente el 5% de las consultas anuales que atiende la Unidad de Juego Patológico y Otras Adicciones Comportamentales del HUB.

Según destaca la Dra. Susana Jiménez, la compra compulsiva “presenta una elevada comorbilidad con trastornos del humor, de la ansiedad, alimentarios, obsesivo-compulsivos, y por uso de sustancias”. Las causas de la enfermedad son muy diversas.

La Dra. Jiménez explica que “intervienen factores neurobiológicos, tales como alteraciones del sistema de neurotransmisión, activación del área cerebral frontoparietal, sistema límbico y circuitos de recompensa; factores psicológicos tales como rasgos de personalidad de elevada impulsividad, compulsividad y extroversión, y factores sociales tales como acontecimientos vitales estresantes, y el materialismo (otorgar mucha importancia a los valores materiales como indicadores de éxito social) “.

Uno de los estudios ha identificado por primera vez tres subtipos de compradores compulsivos. Un subtipo está formado mayoritariamente por hombres con una elevada comorbilidad con el juego patológico y unos bajos niveles de dependencia a la recompensa social.

Un segundo subtipo, en el que el trastorno aparece de manera más tardía, está formado principalmente por mujeres con estudios, activas laboralmente y sin rasgos de personalidad desadaptativos.

En el tercer subtipo también predominan las mujeres, pero la aparición del trastorno es precoz, hay una alta disfuncionalidad (problemas con los estudios y el trabajo), existe en comorbilidad con otros trastornos psiquiátricos, y la personalidad muestra unos altos niveles de evitación al daño (personalidad ansiosa / depresiva) y una baja autodirección (dificultad para la toma de decisiones y para dirigir la propia vida).

Un segundo estudio ha comparado los compradores compulsivos con los afectados por otras adicciones comportamentales. Sobre una muestra de 3.324 pacientes tratados en el Hospital Universitario de Bellvitge entre 2005 y 2015, los resultados indican que, en comparación con los otros afectados, los compradores compulsivos son más a menudo mujeres, tienen un nivel más elevado de psicopatología, y presentan un perfil de personalidad con niveles más elevados de impulsividad, evitación al daño, dependencia de la recompensa, persistencia y cooperación.

Por último, un tercer trabajo (3) ha estudiado la respuesta al tratamiento de esta patología. Sobre 97 pacientes atendidos con terapia cognitiva individual durante doce sesiones, este estudio determinó que, en un 27,8% de casos, hubo un mal cumplimiento de las pautas; un 52,6% se mostró totalmente abstinentes de episodios de compra durante el tratamiento y, en un 53,6% de casos, se finalizó el tratamiento con éxito a las doce semanas de tratamiento, una cifra similar al resto de resultados publicados internacionalmente.

Los indicadores de mal pronóstico fueron el hecho de ser hombre, de presentar síntomas depresivos, de tener unos altos niveles obsesivo-compulsivos, y de mostrar unos rasgos de la personalidad caracterizados por la persistencia, la evitación al daño, y el materialismo.

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