Adaptar la dieta en verano ayuda a prevenir la deshidratación y el golpe de calor en las personas mayores

Con el aumento de las temperaturas, las personas mayores tienen más riesgo de sufrir una hipertermia o golpe de calor. La hipertermia se desencadena cuando los mecanismos de regulación térmica del organismo no pueden responder a las altas temperaturas, lo que tiene graves repercusiones que pueden llevar a un fracaso orgánico irreversible. “Los síntomas de la hipertermia son diversos y algunos inespecíficos, tales como dolor de cabeza, sensación de boca seca y pastosa, náuseas, vómitos, mareos, escalofríos, desorientación, piel seca y enrojecida y disminución de la respuesta, hasta llegar a una posible pérdida de conciencia”, explica el Dr. Francesc Formiga, director del Programa de Geriatría del Hospital Universitario de Bellvitge (HUB).

Para prevenir estas situaciones, una de las recomendaciones esenciales es ingerir muchos líquidos. En este sentido, las personas mayores en verano deben seguir una dieta diferente de la que normalmente siguen durante el período otoño-invierno. “No se trata de comer menos en verano, sino de seguir una dieta que signifique la ingesta de menos calorías y una mayor hidratación”, asegura el Dr. Formiga. Para conseguir el equilibrio entre la cantidad de líquido que entra y el que sale del organismo hay que beber entre 2 y 2,5 litros de líquido gradualmente a lo largo del día, con más frecuencia por la mañana y la tarde que no por la noche, para evitar la incontinencia nocturna. En caso de despertarse por la noche en verano, se recomienda tomar líquidos. Asimismo, es aconsejable hacer comidas ligeras y evitar la exposición al sol, sobre todo en las horas de mayor intensidad (de 12.00 a 16.00 horas) y cuando la humedad relativa es superior al 60 por ciento.

Cabe recordar que la falta de sed es engañosa, por lo que se debe consumir agua, infusiones o zumos de frutas aunque no se tenga la sensación de sed, y evitar el consumo de bebidas alcohólicas aunque se tenga la sensación incorrecta que hacen disminuir la sed. “Cuando la temperatura exterior es muy alta y las pérdidas de líquidos no se reemplazan de forma adecuada, se produce una situación de deshidratación, la tensión arterial baja, aparece sensación de debilidad e incluso calambres musculares”, indica el Dr. Jordi Monedero, director de la Atención Primaria del Delta del Llobregat. “Si esta situación no se corrige a tiempo se pierde la capacidad de sudoración y la piel presenta un aspecto seco y enrojecido, la temperatura corporal sube progresivamente hasta cifras que superan los 40 grados, se entra en hipertermia y si este proceso continúa, se puede llegar a una situación de choque en la que se produce un fallo de los distintos órganos, convulsiones y coma”, añade. Durante las olas de calor, la mortalidad por golpe de calor puede llegar a superar el 70% de todos los casos.

Todos estos consejos están englobados en el Programa de Geriatría del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario de Bellvitge. Este programa tiene como objetivo mejorar la asistencia a las personas mayores con pluripatología. Está integrado por una serie de recursos. Uno de ellos es el UFIS de Geriatría, que consta de un equipo de apoyo y consultor que interviene en la atención de los casos más complejos, imparte formación y docencia, y hace la conexión con el resto de servicios comunitarios externos. Trabajan conjuntamente enfermeras clínicas y médicos, en estrecha coordinación con el equipo de asistentes sociales del hospital. Su actividad asistencial ha aumentado continuamente desde los 200 pacientes anuales que evaluaba en sus inicios hasta las más de 1.400 valoraciones de enfermos hospitalizados y pacientes que deriva en los últimos años.

Asimismo, el Hospital de día del paciente crónico complejo atiende a pacientes de manejo difícil. “El Hospital de Bellvitge ha sido pionero en Cataluña en realizar evaluación geriátrica integral en este tipo de unidad, donde el objetivo es lograr diagnósticos, tratamiento y control de síntomas sin ingreso”, explica el Dr. Formiga. El Hospital de día también se utiliza con fines terapéuticos para pacientes en los que la hospitalización convencional podría ser un motivo de bajón importante.

Por último, otro recurso es la planta de hospitalización de las personas mayores (UGA) del hospital, que dispone de 14 camas y tiene una estructura específica arquitectónica, de mobiliario, de personal y de funcionamiento adaptada al paciente geriátrico. La metodología es la de la asistencia multidisciplinaria, con valoración no sólo por parte de médicos y enfermeras sino también por parte de la asistente social y el fisioterapeuta desde el primer momento, con el concurso, así mismo, de dietistas, trabajadores ocupacionales y otros profesionales que se consideren necesarios.

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