Imagen de un stent

Los hospitales Vall d’Hebron, Clínic, Bellvitge, Germans Trias, Sant Pau y Doctor Trueta publican hoy en la revista Lancet Neurology los resultados de un ensayo clínico que demuestra la eficacia y los beneficios a largo plazo de desobstruir las arterias cerebrales afectadas en los pacientes con ictus más complejos con dispositivos de nueva generación introducidos por microcatèters.

El estudio REVASCAT ya demostró hace dos años que estos pacientes multiplican por 4 las posibilidades de tener más autonomía en las actividades básicas de la vida diaria. Este pacientes aumentan un 70% las opciones de recuperación de la capacidad funcional, reducen en más de la mitad el tamaño final del infarto cerebral causado por el ictus y tienen una mejor calidad de vida.

Ahora, gracias al estudio publicado hoy, se ha demostrado que este tratamiento, además de los beneficios para el paciente, también tiene implicaciones importantes para su evaluación a nivel de coste-eficacia a largo plazo. El estudio ha realizado controles a los pacientes al cabo de cinco días, tres meses y un año después del tratamiento, y los resultados evidencian que la mejora que experimentan los pacientes durante los primeros días después del tratamiento es estable hasta pasado un año.

Estas contribuciones científicas sitúan a los investigadores catalanes al frente de la investigación mundial en trombectomia al ictus. Entre noviembre de 2012 y diciembre de 2014 hasta 200 pacientes catalanes han participado en este trabajo de investigación que, junto con los de otros grupos internacionales, ha sido un ensayo clínico pionero en el ámbito de la patología vascular cerebral y realizado en el marco del sistema sanitario público catalán.

La publicación de este artículo ha sido un trabajo conjunto realizado entre seis hospitales de referencia catalanes, y con la colaboración de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) y la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos).

Hasta hace poco, el único tratamiento eficaz de que se disponía para tratar el ictus isquémico era la trombólisis endovenosa, pero este tratamiento tiene una eficacia muy limitada en los ictus graves y complejos, en los que el trombo se sitúa en una arteria principal del cerebro (cerca de un 25%). Esto explica que en los últimos años un número creciente de estos casos se haya tratado con terapias endovasculares, fundamentalmente la trombectomia mecánica. Este tratamiento no demostró ser eficaz respecto al tratamiento médico en los ensayos clínicos iniciales, lo que motivó la puesta en marcha de otros estudios que incorporaban modificaciones metodológicas y técnicas importantes. En esta línea, la aportación de la investigación catalana ratifica los beneficios del uso de los catéteres de nueva generación, los cuales tienen una malla (stent) que atrapa el trombo y luego se extrae.

El procedimiento empleado es de una enorme complejidad pues supone llegar a áreas muy delicadas del cerebro para navegación endovascular y extraer el trombo mediante la introducción de un catéter desde la arteria femoral hasta el área afectada; por ello, sólo puede ser realizado en hospitales terciarios con profesionales altamente cualificados.

17 de marzo

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